River al Mundo

¡Andate 2025!

Otro golpe. Otra eliminación: esta vez, ante Racing. Otro mata-mata perdido. Otra piña de nocaut al mentón de un River que cerró su 2025 quedándose afuera del Clausura en octavos de final y también out de la Copa Libertadores al menos, por tabla anual: dependerá de Boca, Argentinos o Lanús.

Una última imagen acorde a lo que se dio por finalizado: el peor año de Marcelo Gallardo en el club.

Fueron varios los sacudones de esa mandíbula fragil. Piñas que comenzaron en marzo, en la Supercopa Internacional ante Talleres. Y que siguieron con la salida ante Platense del Apertura, la partida en primera ronda del Mundial de Clubes, la derrota ante Palmeiras en cuartos de la Libertadores, el superclásico en La Boca, la caída en semis de Copa Argentina y, claro, lo que ocurrió en el Cilindro.

Racing cerró el derrotero. La concatenación de objetivos inclumplidos que le pusieron punto final a una temporada que se cerró con el mismo tinte que la distinguió a lo largo de los sinuosos diez meses de competencia. Uno por uno, a continuación.

Talleres (Supercopa Internacional, final)

El primer cross del año. River arrancó el 2025 con una final en Asunción frente a un Talleres que ni antes ni después de ese partido compitió. A punto tal que pelea la permanencia.

Platense (Apertura, cuartos de final)

Después de avanzar con facilidad en los octavos de final frente a Barracas Central, River recibió en el Monumental a Platense. Con desatenciones, él a la postre campeón se puso en ventaja. Recién en el final con un penal de Franco Mastantuono (en una jugada que generó controversia) pudo empatarlo. Pero si bien el Pulpo volvió a responder, Castaño y Driussi fallaron. Otra eliminación.

El rostro de Gallardo refleja el duro momento que transita el equipo

Monterrey (Mundial de Clubes, fase de grupos)

No fue un mata-mata, pero casi. River se enfrentó por la segunda fecha del Mundial al elenco mexicano sabiendo que con una victoria se aseguraba un lugar en los octavos de final. Sin embargo, volvió a pasarle factura la dificultad para convertir. Tanto que el empate 0-0 lo puso en jaque. Y fue mate: caída ante Inter de Milán y eliminación.

Palmeiras (Copa Libertadores, cuartos de final)

Con el plantel reoxigenado, en términos de Gallardo, River llegó a cuartos de final de la Libertadores. Enfrente estaba uno de los candidatos: Palmeiras. Y volvió a sufrir: perdió 1-2 en la ida (un resultado ventajoso por cómo se había presentado el primer tiempo) y, aunque dejó una buena imagen en el final, en San Pablo tropezó. Arrancó ganando, es cierto, pero tres siestas marcadas terminaron decidiendo su suerte.

Deportivo Riestra (Torneo Clausura, fase regular)

Una derrota fuera de agenda. Si bien el Malevo es uno de los animadores del torneo, en el Monumental se esperaba de River otra reacción. Una que no apareció: la sorpresa del campeonato se puso arriba a través de Alonso, y si bien River lo empató vía Galoppo, Ramírez le dió otra piña.

Sarmiento (Torneo Clausura, fase regular)

Otra caída inesperada en Núñez. Allí donde alguna vez River se hizo fuerte, un equipo que pelea por no descender fue más astuto y aprovechó esa única chance que iba a tener: remate de Alex Vigo, rechazo corto y posterior blooper de Franco Armani para que Morales convirtiera. El Monumental por primera vez terminó insultando a los futbolistas.

Independiente Rivadavia (Copa Argentina, semifinales)

En Córdoba se profundizó la crisis. River no estuvo presente, volvió a mostrar una imagen pobre, los cambios de plan no surtieron efecto y el equipo cayó en los penales. Otra vez insultos de los hinchas precedieron a un Gallardo catártico.

El D.T. en la búsqueda de soluciones cada vez más imperiosas.

Gimnasia (Torneo Clausura, fase regular)

El partido posterior a la caída en Córdoba contra Independiente Rivadavia vino acompañado de un clima que fue volviéndose tenso: a una semana del superclásico hubo chiflidos para los futbolistas más reprobados y, luego, insultos para los jugadores y un categórico «que se vayan todos» cuando se consumó la derrota: 0-1 con gol de penal de Marcelo Torres. En el último minuto, para generar mayor bronca, Miguel Borja falló un penal. Todo mal.

Boca (Torneo Clausura, fase regular)

El clásico ante el Xeneize era la prueba de carácter que necesitaba River para demostrar que podía dar el golpe en la mesa. Pero no funcionó. El equipo no estuvo presente, tuvo toda ausencia de tensión y de fútbol. Un 0-2 sin atenuantes que, por momentos, quedó corto. Gallardo se fue sin hablar y los futbolistas dieron la cara siendo híper autocríticos. Ante Vélez, sin embargo, en la última fecha no pudo extender más allá de los primeros minutos su presión, recayó en sus errores y empató 0-0.

Racing (Torneo Clausura, octavos de final)

Un partido cambiante. En el que River arrancó abajo rápidamente por un gol tempranero de Solari. En el que luego se puso 2-1 arriba en una ráfaga de 90 segundos. Un encuentro en el que, aun desprolijo, estaba arriba pero que dejó escapar por un error individual para el empate transitorio. Y que en la última del partido dejó ir definitivamente. El último piñón 2025: la eliminación del Clausura y el final del año deportivo.

GALLARDO, DESPUES DE RACING:

«Seguramente fallé, soy muy autocrítico. Mi autocrítica es personal, para adentro, no vengo a exponer a nadie, me vengo a poner al frente. Cometimos errores, pero hay que asumirlos. Acá, el que cree que no haya cometido errores… Soy el primero, cuando las cosas no salen, soy responsable, igual que cuando las cosas salen. Las cosas como son. Si quieres que me desnude acá adelante de todos… No. Soy consciente del diagnóstico, lo hablaré con el equipo, con las personas que corresponde y a partir de ahí se definirán cosas, pero actuando con responsabilidad».

«Si alguno está esperando que le escape a este momento, está totalmente equivocado. Voy a dar la cara como tiene que ser, como me lo he ganado, como me lo he ganado. Con mucha capacidad, a empezar a trabajar mañana. No voy a descansar. Esa es la única forma cuando la cosa viene negativa. Cuando caés, levantarte desde mañana. Tuve varios golpes duros en la vida y acá estoy. Cuando yo decida o decidan que no estoy capacitado o no tengo la energía para estar al mando de una responsabilidad enorme como es estar acá parado, me correré y diré que venga otro. Pero eso no está en mi mentalidad. El 20 de diciembre, cuando nos presentemos a entrenar, acá estaré».

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