River al Mundo

Desafío 2025

Dice Santiago Sosa que se moría por volver a River y que le dolió que ni siquiera le atendieran el teléfono desde el club. Dice Juanfer Quintero que todos saben lo que le pasó con el CARP y subraya, en contraste, que Racing sí confió en él. Dice Nicolás de la Cruz que después de la eliminación con Inter pasaron cosas “de público conocimiento” que no le gustaron y que hicieron que ya no se sintiera cómoco en Núñez. Agradece Mammana en su despedida del club a Gallardo, a sus compañeros, al cuerpo médico, a los utileros y a los cocineros, pero omite mencionar a Martín Demichelis y a la CD, antes de declarar que “me dolió irme así” y de dar a entender que desde adentro se informaba acerca de “lesiones que no eran verdad”. Matías Suárez, en esa misma línea, asegura que “era mentira que estaba para 30 minutos” y que MD “no me ayudó”. Bruno Zuculini acepta que “hubo muchas cuestiones que no vienen al caso” cuando le preguntan, ya en Racing, por la interna del grupo con el CT del actual entrenador de Rayados. Enzo Pérez prefiere no decir nada, pero ya nadie desconoce que se fue de River por un deté que considera que lo traicionó, a él y al grupo del que era capitán, y con el que no se dirigió la palabra durante los últimos meses de 2023, utilizando a Javier Pinola como interlocutor.
“Cuando termine este año, recién a partir del año el año que viene me voy a sentir pleno. Porque vamos a tener la posibilidad de trabajar como a mí me gusta, con la mentalidad que yo quiero, que imponen siempre mis equipos y mayor caudal futbolístico”, sentenció Gallardo en la conferencia de prensa post triunfo ante Estudiantes.

Si algo destacó a River en la última década, de lo que se jactaron incluso los propios directivos, es de un círculo virtuoso que hacía del club una gran familia y que lo diferenciaba de otros, especialmente del rival de toda la vida. Una familia en la que existían, desde ya, problemas, desgastes, incluso peleas. Pero que se resolvían en privado y con un factor común que acaso haya sido siempre el principal activo de Marcelo Gallardo como conductor y poco menos que líder espiritual en este tiempo: la verdad. Ir con la verdad -con reglas claras, sin distinciones- fue desde un principio la clave para que el Muñeco formara grupos de trabajo cohesionados, inquebrantables, manadas, como tituló alguna vez él mismo.

Eso fue lo que se perdió durante la gestión Demichelis. Y es lo que todavía repercute hoy con testimonios que dan cuenta de ello: un círculo de confianza puede tardar años en construirse y apenas minutos en destruirse

Volver a darle carácter de familia al ecosistema que él mismo había armado será el desafío más grande para el entrenador, que está convencido de que ahí, y sobre ese punto, se explicaron sus mejores equipos.

Ariel Cristófalo, Sinopsis de la nota publicada en OLÉ.

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