River al Mundo

El «Beto» lo hizo

Norberto Osvaldo Alonso, en su etapa de joven jugador, nunca fue muy propenso a dar entrevistas, había que insistirle, hasta me animo a decir que le tenías que caer bien.

“Para jugar bien al fútbol, primero tenés que ser amigo de la pelota, tratarla bien, que se sienta cómoda”; esta definición en aquel reportaje que logré hacerle después de mucho insistir, dejaba en claro que quien sería y es con el paso del tiempo, uno de los máximos ídolos de River Plate, tenía en claro quién debía ser su gran compañera.

¿Beto, se puede hacer magia con la pelota?, mi pregunta buscaba escarbar aún más, en aquella definición al comienzo de la charla.

“No sé si se puede hacer magia, pero sí con inventiva sacar cada tanto un conejo de la galera”; ya me sentía satisfecho, el resto de la entrevista sería para rellenar, había logrado de él conceptos contundentes y por supuesto también para jugar con el título de lo que saldría publicado en 48 horas en las páginas de deportes del Diario La Razón, un éxito de ventas de los años 70 y 80 éxito creado por la rigurosidad de los objetivos que siempre buscaba quien fue uno de mis maestros del periodismo, Don Félix Laiño, su Director. Sin embargo, Alonso encaminado en el diálogo, cómo lo hacía cada vez que decidía ir hacia el arco contrario y generalmente convertía lo que se había propuesto, agregó: “A veces, la inventiva de uno depende también de que tus compañeros te la devuelvan redonda, la pelota también juega su papel importante”. Bingo!

Aquel 3 de diciembre de 1972, Alonso iba a demostrar en un Monumental repleto de gente como siempre, con sus 19 años, que Waldir Pereira “Didi” por entonces DT de la primera millonaria, que al hacerlo debutar en cancha de Atlanta un año atrás reemplazando al Pinino Mas que salió lesionado – partido en el que estuve presente – con una derrota ante el equipo Bohemio por 2 a 1, que no se había equivocado.

Como ha quedado demostrado históricamente cada vez que se han enfrentado “millonarios” y “diablos rojos” en el verde césped, han tenido una atracción extra, siempre han sido buenos partidos y el de aquella tarde no fue la excepción. Mucha humedad cerca del río y una temperatura que pasaba y se sentía los 30º, River e Independiente se enfrentaron por la décima fecha del Torneo Nacional.

River Plate venció esa tarde al equipo de Avellaneda por 7 a 2 con tantos convertidos por Morete en tres ocasiones, Alonso marcó dos goles, Víctor Marchetti uno y Raúl Giustozzi también para enmarcar una goleada histórica para el disfrute de la gente local.

Cuando Jorge Dominichi puso el pase en profundidad, el Beto pico en diagonal hacia el medio, se filtró entre los centrales del rojo, Miguel Ángel Santoro salió apurado hasta el borde de su área como presumiendo que algo distinto podía pasar y así fue. Alonso hace un amague con el cuerpo, no toca la pelota, esta se va por la izquierda del arquero, acelera y pica por la derecha, vuelve a tomar contacto con el balón con un Pepe Santoro totalmente desairado y asombrado y sólo frente al arco la empuja con un estadio que revienta en un alarido multitudinario ante un gol increíble. Alonso se había convertido en el “Pelé” blanco.

Dos años antes en el Mundial de México 70, la selección brasileña a la postre campeona del mundo, enfrentando a Uruguay al que derrotó 3 a 1, Edson Arantes do Nascimento enfrentó en una jugada calcada al arquero de la celeste Ladislao Mazurkiewicz pero su toque salió desviado cerca del poste derecho.

¡El Beto Alonso le dio vida a un gol que aún hoy, es inolvidable!

Osvaldo “Beto” Menéndez

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