River al Mundo

La vuelta color naranja

Néstor, por lo que pude averiguar, los muchachos andan con ganas de dar la vuelta en La Bombonera-

Bueno tendrás que estar atento para no perderte ningún detalle-

Por aquella época de 1986 cubría vestuarios para Sport 80 y la actividad diaria del plantel de River Plate. Néstor Ibarra el gerente de deportes, comentarista y uno de mis maestros en esta hermosa profesión de periodista, era muy prolijo y exigente para salir al aire por Radio Mitre.

El equipo del Bambino Veira ya se había consagrado en el torneo: gritó campeón ante Vélez (no hubo festejo por invasión del campo de juego), enfrentó a Gimnasia de La Plata y también a Deportivo Español en el Monumental, pero tenía pendiente la visita a La Bombonera.

Sin duda a medida que se acercaba el día del partido y con una decisión que estaba en suspenso por parte de los jugadores de River, crecía la expectativa en el ambiente futbolístico.

Alejandro Montenegro uno de mis amigos dentro de ese prestigioso plantel, recuerdo que me comentó: “Nos juntamos en la semana en la concentración, en la habitación de (Oscar) Ruggeri y la votación fue muy pareja. Nuestras familias van a estar en la cancha y por eso dudamos”.

Dar la vuelta olímpica en la cancha y en la cara de “Los Primos” y con una tribuna visitante colmada que seguramente disfrutaría,

no era una decisión fácil y hasta el Presidente de la Nación decidió intervenir. Raúl Alfonsín habló con Hugo Santilli, presidente de River, para pedir que no se diera esa situación por seguridad.

El clamor de los hinchas fue creciendo, todos querían ese ¡gustazo! El club se llenaba de socios que se lo hacían saber a los jugadores cuando llegaban a practicar y la prensa estaba pendiente con todo tipo de opiniones y en charlas off the record con alguno de los profesionales que se dividían por el sí, otros por el no.

Los dirigentes trataban de eludirnos para no darnos declaraciones que podían convertirse en una opinión oficial, pero, nos dejaban frases picarescas en forma particular y fuera de micrófonos o cámaras:  “No estaría mal darles la vuelta en su casita”, “Sería bárbaro, pero ¿se la bancarán?”, “Nosotros no hemos votado, pero íntimamente queremos que la den”.

Ese domingo 6 de abril llegamos temprano a la zona de vestuarios con el operador de turno, como siempre cada radio tenía su sector designado y Mitre uno de los preferenciales, la radio y su enorme audiencia casi que lo imponían.

El murmullo fue creciendo, el micro que traía al plantel del campeón para jugar el superclásico habría sido atacado con piedras y con una barra de hielo. La posible vuelta olímpica de River se había convertido para el mundo futbolero en una cuestión de estado y todos los sentidos estaban puestos en lo que iban a decidir los jugadores del millonario.

Confirmado el ataque al micro que llegó con las muestras de rajaduras en los vidrios y de muchos impactos en su chapa fue determinante en la intimidad del vestuario visitante. Obtuvimos la información con nuestros contactos, que los jugadores tras pasar por el episodio de agresión, habían decidido dar la vuelta olímpica, que usarían esa situación como un condimento para tener la gente en contra y sacar adelante el partido.

El cuerpo técnico dio a conocer la formación del equipo pegando la lista en el costado del ingreso al vestuario. Este equipo quedaría en la historia del folclore del superclásico y sin duda para mí también.

Nery Pumpido; Eduardo Saporiti, Oscar Ruggeri, Carlos Karabín y Alejandro Montenegro; Héctor Enrique, Américo Gallego, Roque Alfaro, Claudio Morresi; Luis Amuchástegui y Norberto Alonso.

– Néstor decidieron dar la vuelta – avisé por micrófono interno a la cabina. Desde el palco para la prensa Ibarra no lo dudó: – “Salí a la zona de los bancos, entra con ellos al campo de juego y relata todo lo que veas- El Gerente, el Maestro con firmeza me respondió.

Osvaldo Menéndez, el autor de esta Semblaza, acompañó a los jugadores en esa vuelta histórica e inolvidable.

River, encabezado por el Tolo Gallego, el capitán, enfiló como si fuera hacia el centro de la cancha pero luego dobló decididamente hacia el sector de los palcos iniciando la vuelta olímpica. Encararon hacia las dos bandejas riverplatenses colmadas y en pleno festival rojo y blanco se escuchaba a la multitud que cantaba “La vuelta en la Boca no se va a olvidar jamás”.

Una vez calmados los ánimos, el árbitro Francisco Lamolina dio inicio al partido que, sorpresivamente se jugó con la clásica pelota Tango, pero de color naranja, el árbitro luego declaró, que pensando en que iba a haber muchos papelitos que dificultarían la visión del balón blanco, algo que había pasado en la primera rueda en el Monumental, había decidido junto a la solicitud de Hugo Orlando Gatti, de jugar con un color no habitual.

 En un partido con muchos nervios, no hubo demasiado para destacar hasta que cerca de la media hora le cometieron un foul a Enrique sobre la derecha. El tiro libre lo envió en forma de centro Alfaro y el Beto, que se escapó de la marca y entró por el sector opuesto, cabeceó para dejar sin chances a Gatti.

En el segundo tiempo River estiró la ventaja, (ya con la pelota blanca y negra) el Beto Alonso con remate de tiro libre que se desvía pegando en la barrera y se mete en un ángulo selló un triunfo 2 a 0 que quedó para siempre en la memoria de todos los que aman al fútbol, se habían sumado factores fuera de lo común para este superclásico, histórico.

Hoy la pelota naranja se la puede observar en el Museo de River, el Beto que sigue vigente todos los partidos de local desde su platea en el Monumental y en mi caso personal, siempre hace bien recordar jornadas sobresalientes vividas gracias a la profesión.

Osvaldo “Beto” Menéndez

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