En el caso de que el oficialismo -con Stefano Di Carlo a la cabeza - se imponga en las elecciones del 1° de noviembre, las próximas autoridades tienen proyectado techar y ampliar el estadio durante la próxima gestión.
Techar el estadio Monumental, beneficiaría la protección de los espectadores, mejoraría la acústica en partidos y espectáculos, y reduciría los costos estructurales.
La idea es llegar a 91.218 espectadores (9-12-18 te suena?) y existe el sueño latente de superar la barrera de los 100.000 espectadores, posiblemente con una nueva bandeja superior.
Es un plan de obras de la misma escala que la última remodelación, con una inversión global cercana a los U$S 100.000.000.
Después de la obra de infraestructura más ambiciosa de la historia moderna del club para remodelar y agrandar el Monumental y sus alrededores, que hoy en día sigue con el predio juvenil de Cantilo,
La idea de la CD y de Stefano Di Carlo, es seguir esa línea con otro plan de obras de la misma escala, uno de los tres ejes de gobierno (los otros: un proyecto integral de fútbol y consolidar la marca River a nivel global) que el actual secretario general ya empieza a mencionar en sus apariciones públicas.
Stefano Di Carlo durante el lanzamiento de su campaña presidencial.
“Vamos a intentar aumentar la capacidad del estadio, a la medida que podamos. Estamos analizando y estudiando algunos proyectos. Cuando lo sepamos con rigurosidad, lo vamos a compartir: no jugamos con renders ni manoseamos la ilusión del socio”, dijo Stefano en la cena anual de la Fundación River el lunes pasado.
Por la complejidad del proyecto, por ahora se guarda bajo siete llaves renders y planos. Y es que se trata de una obra con un nivel de dificultad superior a la reciente en términos financieros: River, en su última ampliación, puso en el mercado miles de butacas nuevas, de ubicación preferencial, que logró prevender. El panorama cambia para un techo y para una eventual nueva bandeja que será la más alta del estadio.
Hoy hay sobre la mesa chica algunas alternativas diferentes que se trabajan desde hace tiempo con un estudio alemán y que se ajustarán al número final de inversión que la CD asuma que puede costear con distintas vías financieras. En la interna no descartan que haya techado sin una ampliación significativa o incluso sin ampliación, o viceversa, aunque la alternativa más ambiciosa tiene techo y una nueva tribuna abundante. En cualquier caso, como objetivo de mínima, la premisa será sumar poco más de cinco mil lugares a los 85.018 actuales.
Ahora bien, para cubrir el estadio y eventualmente sumar otro anillo de tribuna, la planificación también incluye montar una nueva estructura por fuera del estadio que pueda sostener las futuras obras: para eso, se establecerá un esquema de cerca de 100 columnas en el perímetro externo del Liberti.
Una vez establecida esa base estructural, el avance buscará hacerse en un período de receso para que el equipo pierda lo menos posible la localía: fuentes internas del club adelantan que no serán muchos partidos y que se podría seguir jugando con las obras iniciadas.
Di Carlo explica con claridad los próximos desafíos que el Club tiene por delante.
El techo no cubrirá toda la superficie posible sino que se extenderá hasta los límites del campo de juego: luego de muchas interconsultas, la CD concluyó que no hay manera de reemplazar los rayos UV que el césped necesita para estar en buenas condiciones: en un principio se analizó también la posibilidad de que la cobertura fuera de vidrio, pero esa idea de momento no prosperará por distintos motivos, principalmente económicos.
Por lo demás, ¿qué beneficios puede traer el techo en el Monumental? Sin contar que es una de las recomendaciones FIFA para los estadios que alberguen el Mundial 2030 (y un requisito para las sedes del juego inaugural y final), al club se le sumará una superficie inédita para brandear con eventuales nuevos acuerdos de naming.
Se prevé también una mejor venta de recitales (podrían eliminarse las torres de sonido en el campo para que cuelguen desde lo alto) y en la CD advierten que bajarán mucho hacia adelante los costos estructurales de mantenimiento del estadio en términos de durabilidad por la exposición a la intemperie: habrá así una menor inversión en reposición y mayor longevidad en butacas, caños y acabados. Y, claro, si los decibeles del sonido ya habían aumentado en la última obra, con una tapa la caja de resonancia se multiplicará para mejorar la experiencia acústica durante partidos y espectáculos.
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