River al Mundo

Stefano Di Carlo: “Tengo la vocación y la voluntad de ser presidente de River”

El candidato del oficialismo para las elecciones de este año habla de todo y de todos.

Con una gran capacidad de análisis y un profundo nivel de conocimiento de todos los temas que hacen a la vida institucional, económica, deportiva y el marketing del Club y su contexto, Stefano no elude ningún tema. “Hace 12 años, el club era como una choza” afirma este dirigente de 36 años que es nieto de Osvaldo “Titi” Di Carlo, histórico dirigente durante 30 años en diversos cargos, quien lo llevaba al vestuario local del Monumental después de los partidos y Stéfano se sentaba sobre los baúles de la utilería y empezaba a impregnarse de la pasión por River.

Di Carlo fue vicepresidente 2° en el segundo mandato de D’Onofrio y es secretario general en el actual período de Jorge Brito, que acaba de señalarlo como el candidato a presidente del oficialismo en las elecciones del 2 de noviembre. “Di Carlo no solo está en condiciones de ser presidente de River, también tiene condiciones para ser un gran presidente”, lo ungió Brito hace apenas una semana.

Elecciones 2025

“Tengo la vocación y la voluntad de ser presidente de River. Pero no depende únicamente de mí, sino del conjunto del oficialismo que construimos junto con Rodolfo y Jorge desde hace 12 años. Pretendo que nuestro espacio político continúe al frente de la administración para cumplir los desafíos que tenemos por delante”.

Filosofía:

“Hay una frase de cabecera que viene de la época de D’Onofrio, siguió con Brito y continuará con el próximo presidente: ‘Un proyecto, un equipo, un presidente’. El objetivo es profundizar esta mirada. Robustecer los recursos para el área de fútbol no debe entrar en conflicto con todo lo demás. Construimos un colegio de 10 millones dólares para 1200 estudiantes. Estamos construyendo un predio en la avenida Cantilo, a 800 metros del Monumental, para sostener la formación de 400, 500 chicos de las divisiones inferiores. Cien de ellos van a vivir ahí, en un hotel que se está levantando. Tenemos 350.000 socios, 20 millones de hinchas repartidos en el mundo, de los cuales 1,3 millones interaccionan con el club. River es el movimiento popular más convocante del mundo”.

Stefano Di Carlo junto a Rodolfo D’Onofrio

La economía:

“Hoy es un gran momento, con la economía y finanzas robustas. Hay estabilidad y previsibilidad. Crecimos en facturación de 50 millones de dólares de 12 años atrás a 180 millones de ingresos en la actualidad. River estableció un marco de armonía para relacionarse con el entorno del fútbol, su industria, marcas y sponsors. Desde lo institucional nos encuentra en un momento de mucha solidez y coherencia, con el norte fijado hace 12 años, con la primera presidencia de Rodolfo D’Onofrio. Y en lo futbolístico tenemos al mejor de los nuestros al frente de proyecto, Marcelo Gallardo, dirigiendo y gerenciando el fútbol, funcionando como un CEO. Tenemos un plantel competitivo, por lo cual me animo a decir que estamos muy bien. No desconozco que el Mundial es un evento global, con los clubes más relevantes del mundo, con otras economías y potencialidades. Pero River, con sus herramientas y recursos, logró meterse en ese lote de equipos top del mundo”.

Mastantuono:

“Nosotros dijimos que no lo venderíamos hasta fin de año. Y así fue, no lo vendimos. El jugador decidió ejercer la cláusula de rescisión y sellar su salida. Los jugadores pueden irse por dos motivos. Los clubes tienen un déficit operativo corriente, los egresos superan a los ingresos, y la manera de compensar ese déficit es vendiendo a sus mejores futbolistas. Hoy, River no tiene más ese problema. Desde su sostenibilidad, economía y finanzas, River podría haber retenido a Mastantuono por cinco años. River no tenía necesidad de una venta por sus carencias o el déficit del resultado operativo. Ahora, resuelto eso, lo que excede a River son las relaciones humanas, los entornos. Ahí, la última palabra, en el caso Mastantuono y en todos los demás, la tiene el jugador. River tiene el mejor vínculo con Franco y él está centrado, se nota su buena cabeza. También están las cláusulas; hoy parece poco dinero, pero la que firmamos con Mastantuono por 45 millones de dólares es histórica para el fútbol argentino”

Los derechos televisivos:

“En los ingresos de River, los derechos televisivos, deben ser el último item, similar al que facturan las disciplinas deportivas recreativas y el colegio del club. Hoy están en alrededor de cinco millones de dólares anuales, y entre ticketing y cuotas sociales ingresamos 100 millones y otros 50 en marketing. Para River es muy dañino cómo está diseñado el negocio de la televisión. Y eso que el valor del pack fútbol argentino no está lejos del español. Entonces, ¿cómo puede ser que Atlético de Madrid reciba 200 millones de dólares y River, cinco? El negocio requiere una revisión profunda y completa entre el sector privado, la AFA como ordenadora y los clubes. Hoy, River no puede competir con el mundo por lo mal diseñado que están los derechos televisivos”

River y las SAD:

“Creo que en estos casos no hay que ser dogmático. Yo me circunscribo a hablar de River. Nosotros, en más de 120 años construimos el mejor estadio del país, el club más prestigioso de la Argentina, el de más aporte de jugadores a las tres selecciones campeonas del mundo, el que más talento exportó. Yo haría la pregunta al revés: ¿en calidad de qué a alguien se le ocurre que este modelo no funcionó y requiere ser revisado? Desde su gobernanza y sostenibilidad, en River nunca se interrumpió un proceso electoral en 124 años. Es el único de los cinco clubes grandes que nunca entró en un concurso de acreedores. Puede sostener acuerdos con Adidas y Coca Cola que llevan 50 años. Para River es imposible pensar en otro formato que no sea el que tenemos, que es el de asociación civil sin fines de lucro”

Dirigentes rentados:

“Yo tuve la suerte de poder armar mis empresas, vinculadas al sector de la tecnología y el desarrollo de software. En mis empresas trabajan 250 personas, pude consolidar una estructura propia y lograr un desarrollo profesional para gerenciar mis empresas y que no me ocupen por tiempo completo. Eso me permite dedicarle tiempo a River, pero también pienso que podés tener los mejores talentos, la gente más comprometida con River, pero si tienen que cumplir con una obligación laboral de ocho, nueve horas, van a ver limitadas sus posibilidades de aportar su potencial al club. En ese sentido, yo creo que sería justo pensar en un modelo, lo digo en general, no pensando en River, en el que todos tengan la posibilidad de vincularse y aportarle al club sin resignar sus ingresos. En una estructura como River hay gastos gigantes, tener un dirigente rentado no tendría impacto en la economía y le permitiría al club tener perfiles más aptos para su administración. Parece un delito que un dirigente tenga una remuneración. Hay un consenso tácito para cambiar, nadie lo dice, pero todos los dirigentes de los clubes están de acuerdo. ¿Por qué un dirigente no puede cobrar un sueldo para dedicarle todo su tiempo a un club? Los ejemplos son D’Onofrio y Brito: si no fuera porque tienen resuelta sus economías, nunca podrían haber sido presidentes de River. Pero en el camino, ¿cuántos perfiles se pierden porque no se pueden dedicar exclusivamente a River?”.

Stefano Di Carlo, el sólido candidato del oficialismo en River.

Los socios y sus reacciones:

“El socio de mayor antigüedad tiene un profundo nivel de reconocimiento y el socio más nuevo es un poco más crítico. Esto es así porque los socios más antiguos vieron lo que era el viejo River y tienen una valoración de la transformación que hicimos. El socio más nuevo, que llegó con esta actualidad, es lo que se llama demanda calificada, exige más. Aunque se haya elevado el piso, quiere subir otro escalón. No agradece por el crecimiento anterior. Lo que se demanda es sobre fútbol, la agenda de fútbol es ordenadora y rectora de todos los temas. El clima y el ánimo social están dados por si la pelota entra o no entra. Si uno mira en los presidentes de los cinco clubes grandes del 2000 para acá que terminaron su mandato, yo diría que Macri, D’Onofrio y Blanco son los únicos que pueden volver a la cancha. No es una excepción que un presidente se vaya mal, se convirtió en una norma. En ese contexto de locura, volatilidad y criticidad general, logramos un marco de estabilidad inédito para el fútbol argentino. En los últimos años no abundaron los títulos, pero la gente hace un reconocimiento y quiere seguir en esta dirección. Esto es un hallazgo desde el punto de vista institucional”

River al Mundo:

“Nos falta aún un plan global de internacionalización. Son pasos a dar. Cuando llegamos hace 12 años [tras el mandato de Daniel Passarella], el club era como una choza, de a poco lo reconstruimos. Hay que hacer un plan con una mirada holística, salir de acciones puntuales y concretas, que son más espasmódicas que metódicas. Estamos en una etapa de exploración, por ejemplo, abrir las redes sociales en inglés y hacer comunicación en determinados mercados. Hablando con un especialista en estas cuestiones, de haber exportado marcas a más de 150 países, me decía que la primera cuestión son la fonética y los colores, qué impacto tienen para cada cultura el rojo y el blanco; ¿se puede pronunciar “river pleit” o requiere una adaptación para cada mercado? Es una complejidad profunda, en la que estamos trabajando desde hace tiempo”

Todas las respuestas fueron extraídas de la entrevista publicada en La Nación el día 14.06-2025, realizada por Claudio Mauri y Andrés Eliceche.

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