River al Mundo

Tanque de reserva

jugadores de la reserva de River 2026

En la fría tarde y por momentos lluviosa de ayer, el grito de triunfo riverplatense sonó fuerte en el predio boquense. No era un superclásico como cualquier otro: porque es de Reserva y se juega en medio del fervor mundialista, pero es domingo y juegan Boca-River.

El partido no es uno más, sino la semifinal del Torneo Apertura de la categoría, un certamen que ya los enfrentó en el mismo escenario hace unos meses y con victoria xeneize. Y por eso se juega en serio, fuerte, sin concesiones.

Un partido parejo, sin goles Así se terminaron los 90’, el alargue sí tuvo algo más de emoción, mezclado con la angustia de la lesión de Agustín Colmegna (se sacó el hombro), que dejó a Boca con uno menos casi todo el tiempo extra. Sin embargo, de las chances más claras de todo el partido hubo una de Gelini que evitó el colombiano Robiño. Y una doble salvada entre Facundo Jagger Herrera y el arquero xeneize para evitar un casi seguro gol de River.

Demasiadas emociones que incluyeron un gol anulado a River cuando ya nadie pensaba en otra cosa que no fueran los penales, donde la incertidumbre también dijo presente después de que el cero se mantuviera hasta el quinto remate.

Ahí, por si Boca pensaba que la tarde podía presagiar algo bueno, debió desestimar la idea después de que Rodríguez atajara los primeros dos tiros y que nada menos que Zufiaurre y Gelini le erraran al arco, así como lo hizo Thomas Márquez al tropezar con el punto del penal destrozado y fallar el que le abrió la puerta al gol de Meloni que terminó con la historia.

Una historia que terminó con la osadía de los pibes de River dedicándole el triunfo a Boca con cargadas incluidas, en la propia cara de una hinchada a la que no le cayó nada bien ese festejo. Cosas del fútbol, en una tarde tan fría que ya a esa altura congelaba , pero que el calor del festejo millonario inundó la boca de calor y bronca.

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