Hay una escena que resume bastante bien el momento que atraviesa el fútbol argentino.
River volvió a la AFA para discutir cómo mejorar el fútbol. La respuesta fue postergar la discusión y pedirle al club que resignara dinero.
Después de más de seis meses sin participar de las reuniones del Comité Ejecutivo, River regresó con un documento de seis puntos: reformar los torneos, ordenar el calendario, establecer reglas que no cambien durante las competencias, revisar el sistema arbitral, mejorar la transparencia, discutir la distribución de ingresos y reformular los derechos de televisión.
Se trata de una propuesta concreta para intentar darle previsibilidad y seriedad a un fútbol argentino que en los últimos años ha acumulado cambios de formato, reglamentos discutidos y decisiones que los clubes conocen muchas veces cuando ya están jugando.
La respuesta de la AFA fue postergar el tratamiento de fondo: «Las reformas planteadas por River serán evaluadas con vistas a 2028, porque el calendario y las normas de 2027 ya estaban definidos», respondieron oficialmente.
La discusión no es solamente River-AFA. Estudiantes, Racing y otros clubes también han expresado diferencias con decisiones y procedimientos de la conducción del fútbol argentino. El problema de fondo es institucional: cuánto pueden discutir los clubes y cuánto poder concentra la conducción de la AFA para fijar las reglas del juego.
Claudio «Chiqui» Tapia, Presidente de la A.F.A.
Pero ocurrió algo más, muy difícil de ignorar: en la misma reunión en la que River llevaba propuestas para reformar el fútbol argentino, Claudio Tapia le pidió al vicepresidente del club, Ignacio Villarroel, que River no cobrara el alquiler del Monumental para la despedida de Lionel Messi y que ese dinero fuera destinado a una entidad de beneficencia. También lo expresó oficialmente en un comunicado de prensa que dice:
«Con motivo del partido de despedida a Lionel Andrés Messi, a llevarse a cabo el 6 de octubre próximo, entre las Selecciones “A” de Argentina y Benín, en el Estadio del Club Atlético River Plate, el presidente, en nombre del Comité Ejecutivo, solicitó que los derechos en concepto del alquiler del estadio sean cedidos para que de manera conjunta la AFA y el club puedan realizar una donación benéfica en nombre del mejor jugador del mundo y así poder ayudar a alguna asociación de bien público que lo necesite».
Más claro, échale agua.
El canon del estadio está estimado en alrededor de US$ 500.000.
La pregunta es inevitable: ¿por qué la solidaridad tiene que salir del bolsillo de River?
El partido del 6 de octubre ante Benín será el último de Messi con la Selección en la Argentina. Las entradas, que llegaron hasta los $480.000, se agotaron rápidamente. Una estimación publicada por Forbes Argentina calcula que la venta de localidades, más los sponsors y los derechos de TV, podría generar alrededor de US$ 13 millones.
Entonces, el planteo de River resulta sencillo: si la AFA considera que el acontecimiento tiene una dimensión extraordinaria y que debe existir una donación, que la donación la haga la propia AFA.
River no está obligado a regalar el uso de su estadio. El Monumental no es un escenario gratuito, no es un anfiteatro en un parque público: tiene costos de operación, mantenimiento, seguridad y personal, y una infraestructura que pertenece al club. La institución brinda su casa para un acontecimiento de enorme importancia para el fútbol argentino. Y cobrar por hacerlo no tiene nada de extraordinario.
Lo verdaderamente extraordinario es pedirle que renuncie a ese ingreso. Y si hay una donación que hacer después de un espectáculo que puede generar millones de dólares, quizás la pregunta no sea por qué River no dona. Quizás la pregunta sea por qué no dona la AFA.
El problema de fondo es mucho más grande que una discusión entre River y la AFA. Es el modo en que se ejerce el poder en el fútbol argentino. Los clubes que cuestionan las decisiones de la conducción de Claudio Tapia conviven con la sensación de que disentir tiene un costo. Estudiantes, Racing y River han protagonizado en distintos momentos fuertes cruces con la conducción de la AFA, y las controversias arbitrales se convirtieron en uno de los terrenos más sensibles de esa disputa. Las críticas ya no provienen solamente de los clubes abiertamente enfrentados con Tapia: también alcanzaron a dirigentes que hasta hace poco estaban mucho más cerca de la conducción.
River no está discutiendo una donación. Es más, la Fundación River realiza obras en todo el país con un compromiso social ligado al deporte y a los niños, como pocas instituciones lo hacen en la Argentina.
River decidirá institucionalmente, en el momento oportuno y sin presión alguna, qué hacer, cuándo, a quién y de qué forma destinar ese dinero.
La solidaridad es admirable cuando es voluntaria. Cuando el poder decide quién debe pagarla, deja de ser solidaridad y empieza a parecer una imposición o una extorsión.
Orlando Di Pino
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