Se terminó el ciclo más corto y doloroso de los últimos años. Eduardo Coudet dejó de ser oficialmente el entrenador de River tras la eliminación ante Independiente Santa Fe por Copa Sudamericana, y la dirigencia anunció que Leonardo Ponzio será el DT interino hasta fin de año.
Se fue un técnico que nunca le encontró la vuelta. Pero sería injusto – e ingenuo – creer que con su salida se van todos los problemas. Este momento de River no se explica solo desde el banco.
Un semestre insostenible
Los números son lapidarios y marcan por qué la gente está muy molesta:
- Eliminado de la Copa Argentina por Aldosivi, un equipo que en todo el año solo le ganó a River y a San Miguel.
- Eliminado de la Sudamericana en octavos, 1-1 global y 8-7 por penales ante Santa Fe en el Monumental.
- Peor arranque en la historia del profesionalismo: cuatro derrotas seguidas sin hacer un gol – Barracas Central, Gimnasia, Rosario Central y Tigre.
- Seis derrotas, dos empates y apenas una victoria desde el reinicio post Mundial 2026.
- 29 partidos sin poder dar vuelta un partido que se empezó perdiendo.
- Cambió la formación inicial en 24 de sus 26 partidos dirigidos, encadenando 21 encuentros sin repetir el equipo titular
- En los últimos 11 partidos realizó 44 cambios; el 65% de estas variantes provocó que River perdiera una ventaja o terminara derrotado, volviendo al equipo una caricatura en los segundos tiempos.
Abrazo de Coudet y Enzo Francescoli tras la renuncia del Chacho a River
El momento de la verdad para la dirigencia
Hay una realidad contundente invertir US$ 68.45 millones en nueve incorporaciones de élite que incluyó nombres como a Thiago Almada, Ángel Correa, Mauro Arambarri y Rafael Santos Borré, no equivale a construir un equipo, no asegura los resultados esperados en el corto plazo.
Por eso, ahora es necesario que tanto la directiva encabezada por Stefano Di Carlo como la dirección deportiva de Enzo Francescoli y el reciente incorporado Pablo Longorio, hagan una autocrítica profunda y un análisis sin anestesia de la situación y la planificación adecuada que esta crítica situación exige.
El momento que se esta viviendo es realmente muy complejo.
No alcanza con cambiar al DT de turno. Hay que preguntarse por qué un plantel de esa jerarquía y costo no juega a nada, por qué se perdió la identidad y por qué habiéndose tomado todas las medidas que se tomaron, pagando un alto costo político y económico por muchas de ellas, solo tenemos – hoy por hoy – un equipo que no tiene respuestas futbolísticas.
¿Podrá Ponzio cambiar la realidad actual?
El panorama que afronta es complejo debido a un clima de descontento institucional y futbolístico. Sus principales argumentos y desafíos para revertir este presente son:
- Mística y liderazgo: Ponzio es uno de los máximos ídolos modernos del club (ganador de 17 títulos). Su sola presencia busca inyectar tranquilidad y recuperar la confianza de un vestuario golpeado.
- Falta de experiencia previa: Esta es su primera experiencia como entrenador principal; previamente cumplía funciones administrativas dentro de la secretaría técnica. Su capacidad de lectura táctica bajo presión real es una incógnita absoluta.
- Respaldo del cuerpo técnico: La inclusión de Marcelo Escudero, quien ya tiene rodaje dirigiendo a la Reserva e interinatos previos, funciona como un soporte clave en el día a día estratégico.
- Objetivo a corto plazo: Con el equipo fuera de las copas internacionales de la temporada actual, su meta inmediata es cosechar victorias en el torneo local para clasificar a la Copa Libertadores del próximo año.
- Si logra ordenar tácticamente las piezas y plasmar su histórico carácter competitivo en el campo, la dirigencia no descarta evaluar un proyecto a largo plazo de cara a 2027. Su debut absoluto en el banco será este domingo visitando a Banfield.
El hincha y los socios de River no piden milagros. Piden un proyecto claro, recuperar la identidad, volver a ser competitivos, volver a estar a la altura de la historia del club, no mucho más, pero tampoco ni un poco menos.
Orlando Di Pino